El brutal crimen de la Dalia Negra: una bella joven descuartizada y un cirujano millonario acusado por su propio hijo (2022)

El brutal crimen de la Dalia Negra: una bella joven descuartizada y un cirujano millonario acusado por su propio hijo (1)

Elizabeth Short soñaba con llegar a Hollywood y aspiraba a convertirse en actriz. Con 22 años y una belleza impactante, trabajaba como moza en bares y restaurantes de la ciudad de Los Ángeles, en los Estados Unidos. Fantaseaba con ser descubierta, un día cualquiera, por alguien importante del circuito del espectáculo. De profundos ojos azules, piel muy clara y pelo castaño y ondulado, la joven aprendió a explotar su estilo buscando tropezar con el destino de fama que tanto deseaba. Se maquillaba muy bien y se vestía, siempre, de impecable negro porque le gustaba resaltar su palidez.

Elizabeth Short consiguió llegar a la pantalla de los cines: protagonizó películas y documentales. Incluso, inspiró varios libros.

Pero nada fue como ella lo había deseado.

Porque su fama fue post mortem.

Todo por un sueño

Elizabeth nació en la ciudad de Boston, Massachusetts, Estados Unidos, el 29 de julio de 1924. Su madre se llamaba Phoebe Mae Sawyer y, su padre, Cleo Short. La familia se completaba con cinco hijas mujeres.

En octubre de 1930, cuando Elizabeth tenía 6 años, ocurrió el primer hecho que le marcó la vida: su padre simuló un suicidio. Dejó su auto bajo un puente y desapareció de sus vidas.

Como sufría de asma, la pequeña Beth (así la llamaban en su casa), pasaba los veranos en Medford y los inviernos en Florida, con unos amigos de su madre.

Cuando cumplió 19 años, Cleo Short reapareció de manera sorpresiva. Phoebe no pudo perdonar semejante mentira, pero Elizabeth, que soñaba con acercarse a la meca del cine, decidió mudarse con su padre a Vallejo, California. En 1943, después de convivir un tiempo, se trasladaron a Los Ángeles. Elizabeth, sin embargo, no estaba demasiado contenta. Se sentía utilizada por su padre que le exigía limpiar, cocinar y ocuparse de la ropa. No era lo que ella pretendía, tenía aspiraciones más ambiciosas y entretenidas como rodar películas. Discutieron y ella terminó buscando trabajo. Cuando lo consiguió, se mandó a mudar.

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El 23 de septiembre de 1943 fue detenida por la policía: la sorprendieron bebiendo alcohol siendo menor de edad. Le abrieron una ficha y la mandaron de vuelta a Medford, con su madre.

Elizabeth estaba decepcionada por el rumbo que tomaba su vida, no quería quedarse en la ciudad de su niñez. Y le anunció a los suyos que iría a probar suerte al estado de Florida, donde tenía muchos conocidos. Durante tres años estuvo mudándose de ciudad en ciudad. Cada tanto, volvía a Massachusetts para visitar a su familia. Trabajaba como camarera, aunque seguía imaginando un despegue en el mundo del cine y una vida más glamorosa.

Fue por esos tiempos que conoció a Matthew Gordon Jr. Él trabajaba en la Fuerza Aérea y lo destinaron a la India. Después de un grave accidente aéreo, mientras se recuperaba, Matthew le escribió proponiéndole matrimonio. Elizabeth se lo contó a sus íntimos amigos, pero lamentablemente el casamiento no llegó a concretarse. En agosto de 1945, Matthew murió como consecuencia de esas heridas.

A principios de 1946, Elizabeth viajó al sur de California para retomar una antigua relación con el teniente Gordon Fickling. No funcionó. Gordon se cansó de los devaneos amorosos de su novia y se volvió a Carolina del Norte.

Elizabeth seguía convencida de que alguien iba a descubrirla, solo necesitaba un golpe de suerte. Mientras esperaba el milagro, vivía en hoteles baratos y pensiones de la ciudad de Los Ángeles, dilapidando lo que ganaba como moza en maquillaje y en ropa.

En eso estaba cuando se cruzó con su victimario.

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(Video) Sin Resolver #1 | Elizabeth Short, la Dalia Negra

El maniquí roto

El jueves 9 de enero de 1947, Elizabeth Short fue vista en el bar del Hotel Cecil (el mismo hotel maldito donde desapareció Elisa Lam, en 2013, y cuya historia se cuenta en Escena del crimen: Desaparición en el Hotel Cecil, la nueva serie de Netflix). A las diez de la noche cruzó el lobby y salió a la calle. Ya nadie volvería a verla.

El 15 de enero, en un baldío de Leimert Park, Betty Bersinger, que caminaba con su hija de tres años, vio lo que parecía ser un maniquí partido en dos. Eran las 8.40 de la mañana. Se acercó y espantada se dio cuenta de que, en realidad, era un cadáver mutilado y desnudo. Llamó a la policía.

Cuando levantaron el cuerpo, los detectives se percataron de que no había ni una sola gota de sangre en el lugar. Era rarísimo: esa mujer había sido asesinada e higienizada en otro sitio.

Gracias a que las huellas dactilares estaban registradas por una detención ocurrida cuatro años antes, la víctima fue identificada con rapidez. Era Elizabeth Short.

Las pericias forenses certificaron el horror que la joven había atravesado. El cuerpo había sido seccionado por la mitad, a la altura de la cintura, y le habían drenado prolijamente la sangre. Su rostro estaba cortado desde la comisura de los labios hasta las orejas. Le habían arrancado el bazo, el corazón y los intestinos; tenía mutilado el pezón izquierdo y la panza cortada por encima de la entrepierna y en la vagina tenía un trozo de sí misma. Había sido asfixiada; tenía las piernas fracturadas por los golpes de un bate y las marcas -en muñecas y tobillos- revelaban que había sido maniatada y torturada en vida durante tres días.

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Sus restos habían sido llevados hasta ese descampado y los habían dispuesto de una manera extraña. Tenía sus manos por encima de la cabeza y sus codos doblados en ángulo recto. El asesino había dejado la huella del taco de su zapato hundida en la tierra y también las marcas de los neumáticos del auto en el que la había trasladado. En la escena hallaron, además, una bolsa de cemento con restos de agua ensangrentada.

¿La causa de muerte? La gran pérdida de sangre, como consecuencia de las heridas sufridas en su cara, y trauma cerebral.

Su padre Cleo se negó a reconocer el cadáver. Phoebe tuvo que viajar para hacerlo. Una vez identificados, sus restos fueron enterrados en el cementerio Mountain View, en Oakland, California.

Ecos del crimen y una llamada sorpresa

El espantoso final de Elizabeth Short conmocionó a la ciudad de Los Ángeles. El misterio sobre su crimen desvelaba y preocupaba a todos.

Un poco antes del homicidio, se había estrenado la película La dalia azul, protagonizada por Veronica Lake. El filme era sobre la desaparición y asesinato de una mujer joven. Las semejanzas con el caso de Elizabeth y el hecho de que ella eligiera siempre vestirse de negro, condujo a la prensa a bautizarla La Dalia Negra.

En su afán de buscar primicias, los medios de comunicación entorpecieron desde el comienzo la labor policial. Las autoridades tuvieron muchos problemas para tomar el control del caso que se frivolizó al punto de parecer un verdadero guion cinematográfico de terror. Las historias que se contaban sobre Elizabeth se volvieron cada vez más extravagantes. Por más que los que la conocían repetían que ella no fumaba, que no tomaba, que no jugaba, que no era una prostituta, no les hacían caso. Los ribetes exagerados de una historia fantasiosa, eran más atractivos y hacían duplicar la venta de diarios.

De hecho, el caso jamás resuelto, siguió dando letra por décadas a las crónicas policiales.

En 1981 se estrenó la película, basada en el caso, Confesiones verdaderas, con Robert Duvall y Robert De Niro. En el año 2006, el director Brian de Palma, filmó La Dalia Negra, que contó con un presupuesto de 50 millones de dólares y con la participación de las estrellas Scarlett Johansson e Hilary Swank. La serie televisiva American Horror Story, que empezó a emitirse en 2011, puso en el aire un episodio con la historia de Elizabeth, quien fue encarnada por la actriz Mena Suvari. También aparecieron videojuegos del tipo de Skullgirls, donde la Dalia Negra aparece como un personaje.

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Tan lejos llegó su tragedia que hay hoteles de Los Ángeles que sirven cócteles llamados Dalia Negra, una bebida amarga que contiene vodka y un licor de frambuesa color rojo sangre, entre otras cosas.

Pero la fama del caso no fue inmediata, cosa que molestó mucho a su perverso autor. El 23 de enero de 1947, el asesino llamó al editor del diario Los Angeles Examiner. Le dijo estar preocupado porque no estaban siguiendo bien la noticia. Y anunció que le enviaría algo. Al día siguiente, llegó al periódico un paquete que contenía el certificado de nacimiento de la víctima, fotos, tarjetas, recortes de diarios con la muerte de Matthew Gordon y una agenda que llevaba en la tapa escrito un nombre: Mark Hansen.

El asesino había cumplido con lo anticipado.

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Desconcierto policial y confesiones absurdas

Mark Hansen, dueño de un club nocturno, fue uno de los primeros sospechosos. Había visto a la víctima el 8 de enero y, el 9, habían hablado por teléfono. El nightclub quedaba cerca de la casa donde Hansen vivía con su novia. La pareja había alojado a Elizabeth en reiteradas ocasiones. A pesar de que las jóvenes eran amigas, el hombre reconoció que había intentado, sin éxito, tener relaciones sexuales con Elizabeth. También declaró que era cierto que la agenda era suya, pero aseguró que la usaba su amiga asesinada.

A esa libreta le habían arrancado una hoja. Todos los nombres masculinos que figuraban en sus páginas fueron investigados. La mayoría contó que habían salido con ella, pero que cuando se daban cuenta de que Elizabeth no quería tener sexo, se marchaban.

De esa lista, solo tres habían tenido relaciones sexuales con la víctima. El último había sido Robert “Red” Manley, un comerciante casado, de 25 años. Él relató que la noche del 8 de enero la vio caminando por la calle y paró su auto. Elizabeth le dijo que no tenía dónde ir y él, entonces, la llevó a un motel. Red contó que ella estaba indigestada por algo que había comido y se pasó la noche en el baño. Afirmó que entre ellos no había ocurrido nada. Por la mañana, la llevó a la estación de ómnibus para que dejara su valija en consigna. Y, a las 6.15, la dejó en el Hotel Cecil, en el centro de la ciudad. Elizabeth le había dicho que allí se encontraría con su hermana Virginia.

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Al comienzo de la investigación, Red fue el principal sospechoso. Pero su mujer aseguró que él había estado con ella la noche del 9 de enero. Además, el hombre pasó el detector de mentiras y el suero de la verdad (una medicación psicoactiva que se ha usado ocasionalmente, en algunos casos, para conseguir confesiones).

Mientras, el verdadero asesino, seguía enfadado por el accionar policial. Escribió varias cartas más al diario donde se autodenominaba “El vengador de la Dalia Negra”.

El 25 de enero, la policía encontró el bolso y un zapato de Elizabeth Short en un gran tacho de basura. Ambos fueron reconocidos por Red. Quedó claro que el verdadero homicida les llevaba la delantera. Había buscado, entre el 10 y el 15 de enero, la valija de Elizabeth en la estación de ómnibus y les había tirado dos pruebas en la nariz.

Los detectives de homicidios estaban desconcertados.

Los sospechosos eran ya 22 y los policías asignados al caso 250, pero los hilos de la investigación estaban cada vez más enmarañados.

Las habladurías y los chismes se multiplicaban de manera exponencial. Había quienes incluso endilgaban el crimen a personajes de la época como al actor y director Orson Welles o al estrafalario artista Man Ray. Otros, sostenían que Elizabeth Short había sido una presa codiciada para la filmación de un “snuff movie” (así se llaman en inglés las películas o grabaciones de asesinatos reales).

Todo era espeluznante.

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Hubo más de cincuenta confesiones de hombres y mujeres que pretendían atribuirse el crimen. Cada vez que los medios daban el caso en su portada, la policía recibía tanta información que no podía procesarla. Estaban desbordados. Al punto que muchas de las pistas que el público suministró, ni siquiera llegaron a oídos de los detectives.

Estaba claro que Elizabeth había sido retenida, durante tres días, en algún lugar fuera de la vista de la gente. La policía creía que podría ser un sótano o una bodega de alguna casa particular.

El propio padre de Elizabeth Short fue considerado un sospechoso. Cleo Short vivía a cinco kilómetros de donde se halló el cuerpo. Él aseguró que no sabía nada de su hija desde hacía casi tres años y nada lo incriminaba.

Steve Hodel y dos fotos

Pasó el tiempo y el caso se enfrió a pesar de la presión de los medios. Nada había podido comprobarse.

Hasta que, en 1999, ocurrió algo.

Steve Hodel, un detective de homicidios de la ciudad de Los Ángeles, estaba ordenando las pertenencias de su padre, George, que había fallecido poco antes.

Guardando unos álbumes fotográficos se topó con dos imágenes de una mujer desconocida para él. Era morocha, tenía ojos claros... La encontró muy parecida a aquella joven brutalmente asesinada y descuartizada que habían llamado La Dalia Negra. ¿Qué hacían esas fotos ahí? De repente, sin darse cuenta, empezó a recordar cosas y a atar cabos. ¿Y si esa mujer era la Dalia Negra? ¿Y si el asesino había sido su padre? Algunos aspectos de la vida de su progenitor George, no le cerraban.

Decidió investigar de manera profesional y fue recolectando pruebas. Buscó las cartas de su padre y las comparó con la letra de las que había enviado el asesino de Elizabeth Short a la prensa. La caligrafía era muy parecida. Envió todo al FBI y solicitó acceso a los archivos del caso. Las primeras conclusiones de los peritos de reconocimiento facial y de los grafólogos no fueron concluyentes. La familia de Short negó que fuera Elizabeth la mujer de las imágenes.

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Steve, a pesar de eso, siguió adelante con su investigación privada y continuó hallando indicios significativos.

Por lo pronto, en la casa de George encontró un recibo de compra de aquella época por diez bolsas de cemento. Eran bolsas del mismo tamaño y marca que la encontrada en la escena del crimen con restos de sangre. A su juicio el asesino había trasladado el cuerpo en aquella bolsa.

Por otro lado, su padre había tenido su consultorio a solo dos cuadras del Hotel Cecil, donde se había visto por última vez a Elizabeth Short. Convenientemente cerca. Y, lo más siniestro, es que George Hodel era médico cirujano y tenía todos los conocimientos necesarios para explicar lo sucedido con el cuerpo. Solo un experto médico habría sido capaz de dejar el cadáver en el estado en el que quedó. Elizabeth había sido sometida a una hemicorporectomía, su cuerpo había sido seccionado por la mitad, a la altura de la espina lumbar, justo por la única parte en que puede ser cortada sin romper hueso. Esa cirugía era algo que se había empezado a estudiar durante la Segunda Guerra Mundial para amputaciones severas.

Descubrió, además, que el auto que los vecinos dijeron haber visto en el parque, cerca del baldío, era muy parecido al que tenía George Hodel y del mismo color negro. Ellos habían declarado que el vehículo parecía ser un Ford Sedan del año ´36 y George Hodel conducía un Packard Sedan negro del mismo año.

George, además, había tenido la ocasión perfecta, porque su familia estaba de viaje para la fecha del crimen. En su mansión millonaria, Sowden House, el conocido médico había quedado solo.

En esa casa solía haber fiestas sexuales con jóvenes aspirantes a ser actrices que querían mezclarse con la farándula de Los Ángeles. Según Steve, en el sótano de la casona en la que había vivido con sus hermanos, Elizabeth habría sido retenida contra su voluntad, torturada y mutilada.

Por último, estaba la macabra posición del cuerpo de la víctima que le recordaba, a Steve Hodel, el cuadro El minotauro, del autor surrealista Man Ray. Curiosamente, ese pintor había sido amigo cercano del doctor George Hodel. Steve veía en la puesta en escena del cuerpo una obra surrealista ejecutada por su propio padre: “El cuerpo de Elizabeth era el lienzo de mi padre; su bisturí el pincel”, aseveró.

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Algo más: hubo testigos de la época que afirmaron haber visto juntos a George y Elizabeth, e incluso uno de ellos afirmó que eran amantes.

Investigar a papá

Steve se contactó con su medio hermana mayor, Tamar Hodel, para saber un poco más sobre su padre. Ella había denunciado a George por abuso sexual cuando tenía 14 años y había declarado que él la había hecho participar en orgías, pero no ocurrió nada y su padre fue exonerado. Después de años sin estar en contacto, los hermanos se sentaron a conversar. Tamar le contó a Steve algo que resultó clave para su investigación: en aquel entonces, cuando ella estaba denunciando a su padre en las dependencias policiales, había escuchado a los policías decir que George había sido sospechoso en el caso de Elizabeth Short.

Steven pegó un salto. Sus teorías tenían fundamento. En el año 2001, se contactó con Steven Kay, un conocido que trabajaba en la oficina del fiscal de Los Ángeles, que le prestó atención y le prometió revisar todo el material que había obtenido. Seis semanas después de recibirlo, Kay respondió: “Gracias a un trabajo detectivesco fantástico llevado a cabo por su hijo Steve, el nombre del doctor George Hodel vivirá para siempre en la infamia”.

Steven estaba contento, lo había convencido con su pesquisa. Llamó a su hermana Tamar y le espetó: “Nuestro padre es un maníaco homicida”.

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La investigación de Steve Hodel fue volcada en un libro exitoso que fue publicado el 10 de abril de 2003: Historia verdadera: El vengador de la Dalia Negra. Las ediciones posteriores, en 2004 y 2006, tuvieron capítulos añadidos con nuevas pistas y más información. La publicación fue best seller y atrajo más revelaciones. Steve Lopez, un columnista de Los Ángeles, le requirió al fiscal del caso más información para un artículo que estaba escribiendo. La sorpresa fue enorme porque consiguió acceso a una carpeta que ni siquiera Steven Hodel conocía y que había sido recopilada por el teniente Frank Jemison, uno de los investigadores.

Ahí estaba la confirmación: los policías habían tenido firmemente en la mira a seis sospechosos, uno de ellos era George Hodel. En esa misma carpeta, se revelaba que el médico había estado bajo vigilancia desde el 18 de febrero de 1950 hasta el 27 de marzo de 1950. Habían logrado instalar dos micrófonos ocultos en su casa que eran chequeados, en forma permanente, por 18 detectives. También estaban desgrabadas unas declaraciones de su padre, del 19 de febrero de 1950. El sospechoso decía: “Date cuenta de que no había nada que pudiese hacer, puse una almohada sobre su cabeza y la tapé con una sábana. Conseguí un taxi. Murió a las 12:59. Pensaron que había algo extraño. Bueno, ahora pueden haberlo descubierto. La maté”. En otro momento, el médico afirmaba: “Suponiendo que matase a la Dalia Negra, no pueden demostrarlo ya. Ya no pueden hablar con mi secretaria porque está muerta”. En otras partes de la cinta, se escuchan gritos de una mujer que es golpeada y se oye a George Holden decir a otra persona: “No dejes rastros”.

¿Un perfecto asesino?

Steve no cree que su padre haya asesinado solo a Elizabeth Short. Sospecha de muchos más crímenes. Entre ellos, los siguientes tres:

-Louise Springer, a quien se halló asesinada en junio de 1949, muy cerca de donde se había encontrado el cadáver de Short.

-La actriz Jean Elizabeth Spangler, desapareció en octubre de 1949 y nunca más fue encontrada. Se sabe que estaba embarazada de pocas semanas, que quería hacerse un aborto y que se había puesto en contacto con un médico. Su cartera fue hallada cerca de la casona de los Hodel.

-Jeanne French, era una actriz novata que fue asesinada, en febrero de 1947, cuatro semanas después que Elizabeth Short.

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Hace algunos años, Steve Hodel volvió a la casona Sowden (hoy declarada monumento arquitectónico y valuada en 12 millones de dólares) con un perro rastreador de cadáveres. El animal detectó restos humanos en el exterior y en el sótano. Pero no se realizaron excavaciones que lo confirmaran.

En el caso de Elizabeth Short, Steve Hodel sostuvo que la policía tenía demasiadas pruebas en contra de su padre, pero que no se lo había apresado por otros motivos. Está convencido de que la razón fue esconder los abortos clandestinos, que su padre y otros médicos realizaban con la anuencia de las fuerzas policiales. Pretendían evitar el descrédito que supondría que los tratos espurios con Hodel salieran a la luz.

George: infancia prodigio y una secretaria sin voz

George Hodel era hijo único de padres judíos emigrados de Rusia a los Estados Unidos. Niño prodigio por sus dotes intelectuales y musicales tenía un coeficiente asombroso de 187.

Hacia fines de los años 20, convivía con una joven con la que tuvo a su primer hijo. Luego, se casó con una modelo y tuvieron a su hija Tamar. Mientras, estudiaba medicina en la Universidad de California. Se recibió en junio de 1936 y puso su consultorio médico. Le fue extraordinariamente bien. Comenzó a ganar mucho dinero y fue nombrado en la dirección de la Oficina de Higiene Social del condado de Los Ángeles. Llegó a tener su propia clínica privada donde se habrían realizado abortos clandestinos y donde habría tratado, a ricos y famosos, por vergonzosas enfermedades venéreas. Se codeaba con la élite de la ciudad y conocía sus secretos médicos.

George era un gran admirador del surrealismo y entre sus amigos estaban el pintor y artista Man Ray y el cineasta, padre del cine negro, John Huston. Con Man Ray compartía su interés por el sadomasoquismo y la estética de lo macabro.

En 1940, se casó con Dorothy Harvey y siguió teniendo hijos. Entre los años 1945 y 1950, Hodel y su familia vivieron en la llamada Casa Sowden, edificada en 1926 con diseño de Lloyd Wright. Un edificio imponente, dotado de una vistosa fachada de estilo neomaya. Allí convivió con todos sus hijos, su mujer y sus dos ex esposas. En los hechos, el exitoso cirujano, parecía ejercer la poligamia.

Fue en 1949, que su hija Tamar de 14 años, lo acusó de abuso sexual. Tres testigos declararon que habían visto al padre teniendo sexo con la hija, pero no sirvió de nada. Los cargos fueron dejados de lado.

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Investigación sin punto final

George ya había estado sospechado de otra muerte: la de su propia secretaria y amante Ruth Spaulding, que murió por una insólita sobredosis de drogas. Él había estado presente cuando ella murió e incluso quemó parte de sus pertenencias antes de llamar a la policía. Como siempre, George se salió con la suya.

En 1950, se mudó a Hawái donde se casó otra vez. En 1990, se separó y regresó a California para reincidir en el matrimonio. Esta última mujer vivió con él en la ciudad de San Francisco hasta su muerte, en 1999, a los 91 años.

George Hodel nunca fue alcanzado por la mano de la ley. La investigación de Steve podría poner un poco de luz al asunto, pero lo cierto es que no todos están convencidos de que George Hodel sea el asesino.

Aun así, Steve no dejó jamás de investigar o de recibir pistas sobre las actividades de su padre. La última fue en 2018. Lo llamó la nieta de un informante del departamento de homicidios de Los Ángeles, Glenn Martin, fallecido hacía mucho. Había encontrado una carta, del 25 de octubre de 1949, donde su abuelo describía una serie de crímenes y mencionaba como culpable a G.H. Solo mencionaba al asesino por las iniciales. Martin la había escrito, para proteger a sus hijas adolescentes de las consecuencias que podía tener haber guardado secretos oscuros. Escribió: “...creo que Choate con McCawley armaron esto para que G.H. no fuera identificado como el asesino de la Dalia Negra”. Steve reconoció los nombres: Joe Choate era un fiscal de la ciudad y Kenneth McCawley era un sargento de la época. Eran amigotes de G.H y habrían conspirado para dejar caer las posibles imputaciones.

El tétrico rompecabezas sigue armándose...

Los expertos en materia de policiales dicen que es el homicidio no resuelto más famoso de la historia de los Estados Unidos. A 74 años del crimen, el caso sigue siendo noticia, aunque el asesino, seguramente, ya esté muerto.

Elizabeth Short tenía un sueño que devino en pesadilla.

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Elizabeth Short , quien es mejor conocida como “ La Dalia Negra ” , fue una estadounidense víctima de un horrible asesinato .. Su cuerpo descuartizado fue encontrado el 15 de enero de 1947 en Los Ángeles, California.. Tras la muerte de su novio, Elizabeth volvió a California.. Pocas personas se percataron de ella cuando la dejaron en el elegante hotel Biltmore en el centro de Los Ángeles (lugar en el que fue vista con vida por última vez) pero cuando se encontró su cuerpo casi una semana más tarde, Elizabeth Short se convirtió en un nombre que todos conocían.. Short se había hecho amiga de la mujer de este hombre e incluso se había quedado en su casa algunas veces.. Gerry Ramlow, un reportero de Los Angeles Daily News dijo en una ocasión que el asesinato nunca se resolvió debido a la labor de los reporteros, ya que estaban en el caso, pisoteando pruebas y reteniendo información.. George fue uno de los sospechosos de la policía, pero nunca se le comprobó nada.

Fuente de la imagen, Los Angeles Public Library. Pie de foto, El asesinato de Elizabeth Short, conocida como la Dalia Negra, es uno crímenes irresueltos más fascinantes en Estados Unidos.. Pero cuando se encontró su torso casi una semana más tarde, Elizabeth Short se convirtió en un nombre familiar y comenzó la leyenda de la Dalia Negra, un caso que 70 años después sigue sin ser resuelto .. Pero en realidad era el cuerpo de Short, quien había sido cortada en dos, justo a la cintura, y no tenía rastro de sangre.. Pero el asesinato nunca fue resuelto, lo que se suma a la mística del caso.. El crimen "nunca va a ser resuelto, ya que no estaba destinado a ser resuelto", dice.. Pie de foto, El caso de la Dalia Negra ha inspirado novelas como esta de James Ellroy.. "Nos dijo que de niño, siendo repartidor de periódicos, fue uno de los primeros en llegar a la escena del crimen.. "Me preguntaban sistemáticamente sobre la Dalia Negra en el mostrador," dice Christina Rice, bibliotecaria de la colección de fotos en la Biblioteca Pública de Los Ángeles.. Pie de foto, En el hotel Biltmore de Los Ángeles se puede beber el cóctel Dalia Negra.. Tan pronto como se descubrió el cadáver, el diario Los Angeles Herald-Express y el sensacionalista The Examiner aprovecharon la cercana relación que todos los periódicos tenían con el departamento de policía de Los Ángeles.

De entre todos los crímenes que han sacudido a la sociedad estadounidense durante el siglo XX, no hay probablemente otro más espantoso que el de la Dalia Negra, tanto por su nivel de violencia como por las circunstancias en las que tuvo lugar.. Si ha visto la película de Brian de Palma , o ha visto el episodio de American Horror Story dedicado al mismo, probablemente lo conoce ya: el 15 de enero de 1947, el cadáver de Elizabeth Short , una camarera con aspiraciones de ser actriz de 22 años, fue encontrado en Leimet Park terroríficamente mutilado .. Y de repente, empezó a recordar que su padre había pasado por la escuela médica durante los años 30, que la escritura de las cartas que el asesino había enviado a la prensa y la policía se parecía enormemente a la de su padre y que en 1949, dos años después del asesinato, su hija le había denunciado por abusos sexuales .. Por ejemplo, Hodel Jr. se topó con una policía que aseguraba haber visto a la víctima con un hombre y una mujer la noche antes de ser asesinada, pero obviamente, no guardaba ningún recuerdo de la apariencia física de los acompañantes de la mujer.. Gracias a él y a su ímpetu, terminó de escribir el libro que le lanzaría a la fama, aplaudido también por James Ellroy , otro obsesionado por el crimen, ya que su madre murió en condiciones semejantes; su secuela, ' Most Evil: Avenger, Zodiac and the Further Serial Murders of George Hill Hodel ' (Berkley Books), en la que defendía la tesis de que su padre era también el asesino del Zodiaco , pasó bastante más desapercibida, quizá porque su nueva hipótesis era demasiado aventurada.. De entre todos los crímenes que han sacudido a la sociedad estadounidense durante el siglo XX, no hay probablemente otro más espantoso que el de la Dalia Negra, tanto por su nivel de violencia como por las circunstancias en las que tuvo lugar.. Si ha visto la película de Brian de Palma , o ha visto el episodio de American Horror Story dedicado al mismo, probablemente lo conoce ya: el 15 de enero de 1947, el cadáver de Elizabeth Short , una camarera con aspiraciones de ser actriz de 22 años, fue encontrado en Leimet Park terroríficamente mutilado .

En una ciudad que facturaba films de cine negro como rosquillas, la muerte de esta joven de 22 años se convirtió de la noche a la mañana en el caso a seguir por los más importantes periodistas.. La brutalidad del crimen, las oscuras pistas que seguía la policía, los numerosos sospechosos y el carácter de la víctima, una joven que había ido a Hollywood con sus sueños bajo el brazo, encendieron poderosamente las imaginaciones y los miedos del pueblo, y durante dos meses no se habló de otra cosa en Los Ángeles.. Se hizo una habitual de los clubs, las pistas de baile y los garitos de moda de media costa este, alternando tanto de hombre como lo hacía de vivienda.. La muerte de Matt sumió a Beth en una depresión de la que intentó salir de la única forma que conocía: se marchó a California a buscar el consuelo de una botella y un ex-novio también militar, el teniente Gordon Fickling.. Había marcas de cuerdas en sus muñecas y tobillos, indicando que había sido atada durante al menos 72 horas, con toda probabilidad para torturarla: múltiples laceraciones, golpes y quemaduras aparecían por todo su cuerpo; el pechod erecho le había sido extirpado; profundos cortes en forma de X adornaban sus miembros y su zona pélvica; una letra “B” había sido grabada en su frente; faltaban además algunos trozos de su cuerpo, cortados con precisión de cirujano, que según la autopsia fueron seccionados antes de morir.. Ni una gota de sangre adornaba el cadáver ni la hierba a su alrededor, prueba de que había sido cuidadosamente lavado antes de ser transportado desde el lugar de su muerte hasta el solar.. Por entonces la prensa estaba más metida en la labor policial: en las escenas de los crímenes no se utilizaba ningún precinto para alejar a curiosos (prueba de ello son las numerosas fotos del cuerpo que existen), los periodistas asistían regularmente a las autopsias, y la información era compartida abiertamente con ellos – salvo algún detalle significativo para poder separar las confesiones falsas de las verdaderas.. Fue precisamente un periodista el que inventó el apodo con el que Beth pasaría a la historia: la Dalia Negra, en honor al film de moda en esos momentos (La Dalia Azul, con Veronica Lake) y a la pasión de Beth por la ropa de color azabache.. Así, los agentes se vieron obligados a atender miles de llamadas de gente que daba pistas de dudosa fiabilidad o que confesaba haber matado a la Dalia, aunque a la hora de la verdad apenas supiesen lo que había salido en los periódicos.. Tampoco se libraron de personajillos tales como videntes o pseudo-científicos con métodos “infalibles” para resolver el caso (uno de ellos solicitó un ojo de la víctima para captar una fotografía de la última imagen que vio en vida, supuestamente la de su asesino).. El más notable de ellos, por su parecido con el de la Dalia, fue el de los crímenes del Torso, acaecidos en Cleveland entre 1934 y 1938.. Todos los nombres de la agenda fueron comprobados con pobres resultados, ya que todos coincidían básicamente en la misma historia: conocieron a Beth en un bar o en la calle, la invitaron a unas copas y cuando supieron que no estaba interesada en acostarse con ellos se fueron y no la volvieron a ver.. Las sucesivas investigaciones en el entorno de Beth fueron demostrando su errática vida y la carencia de amigos íntimos, por lo que se empezó a barajar la posibilidad de que el asesino de la Dalia fuese un ligue casual.. Una chica cuyo único anclaje con el mundo real era el cariño de su madre, a la que se sentía incapaz de contar la trágica verdad de su situación por temor a herir a la única persona a la que le importaba.. En cualquier caso, el crimen de la Dalia nos recuerda lo frágiles que son nuestras vidas, cómo dependen sobremanera de factores que nunca podremos controlar y que pueden arrebatarnos de un plumazo (o quizá de forma más lenta y agónica, como si necesitásemos sentir el infierno en nuestras carnes antes de entrar en él) nuestros objetos más preciados, nuestros seres más queridos, nuestros sueños, o simplemente nuestra propia vida.

UN SUEÑO VIVIDO DESPUÉS DE LA MUERTE Unos de los casos más sonados y aun no resueltos en el mundo es la de La Dalia Negra, apodo que lleva Elizabeth Short, una bella joven con aspiraciones de ser una celebridad en ese mundo de lobos y al cual una mujer con sus características fácilmente podría acceder, Hollywood.. Elizabeth Short, más conocida como La Dalia Negra, debido a que gustaba mucho de vestir prendas negras, además de tener la cabellera del mismo color.. A La Dalia Negra no solo la aquejaba la falta de una figura paterna junto a ella, sino también el asma que en ocasiones hacia que viajara a Medfor en verano y a Florida en invierno.. Cuando ella tenía 17 años su padre decide regresar a casa, pedir perdón y hacer como si nada de lo ocurrido hubiera afectado a su familia, la única que lo perdono fue La Dalia Negra, ya que ella vio la oportunidad de vivir en california y de algún modo estar más cerca de su más grande sueño, ser una estrella de Hollywood.. SU JUVENTUD EN LOS ÁNGELES CALIFORNIA A los 19 años La Dalia Negra se muda junto con su padre a california, ella tenía en mente una sola idea ser una estrella de cine, pero los planes de su padre no eran los mismos porque él solo necesitaba una empleada que le hiciera de comer y hacer las cosas del hogar, esta situación no duro mucho ya que en una discusión con su padre La Dalia Negra decide huir de casa y buscar un trabajo a lo más cercano que ella realmente quería.. Poco tiempo después que huyera de casa, La Dalia Negra fue detenida debido a que la encontraron ingiriendo alcohol siendo ella menor de edad.. Pasaron un par de años y ella seguía en el mismo oficio de siempre el de camarera y en ocasiones el de prostituta, esto le permitía a la dalia negra a poder pagar su traslado a Massachusetts para poder ver a su madre.. Los oscuros amores Su primer compromiso lo tuvo con un mayor de la fuerza aérea quien servía en la base militar de Estados Unidos en la india, las cartas eran su único medio de comunicación y es en estas que Matthew M. Gordon Jr.. Le propuso matrimonio, propuesta que La Dalia Negra acepto y que jamás pudieron hacer realidad, debido a que Matthew murió un 08 de agosto de 1945.. EL ENCUENTRO CON LA PRENSA Era una mañana del 15 de enero de 1947 cuando Betty Bersinger, caminaba de la mano de su pequeña hija por el centro de Los Ángeles, donde había construcciones no culminadas, los desechos eran normales por esa zona, y era común encontrarse con maniquíes y materiales de textilería, en un primer momento creyeron que se trata de un simple maniquí, pero la curiosidad las llevo a ver el episodio más traumatizante de sus vidas, era La Dalia Negra.. De la apariencia de la hermosa mujer que era, no quedaba nada, el asesino había tenido mucho cuidado con el tratamiento del cuerpo de La Dalia Negra, porque había cambiado el color de su cabello a un color rojizo, había cordado sus extremidades superiores e inferiores de una manera muy fina, le quitaron también toda la sangre del cuerpo, tenía las muñecas moreteadas, las unas cortadas al milímetro, no contento con eso, el asesino le quito todos los órganos internos del cuerpo, practicar una autopsia, para los policías encargados la escena era espeluznante, para quien la vea, la habían torturado por días, al punto de quitarle un pequeño tatuaje de un corte.. EL ASESINO Este caso es uno de los más sonados y aun no resueltos en la historia policial de los estados unidos, fueron un aproximado de 400 sospechosos, pero ninguno pudo ser sentenciado debido a la falta de pruebas, y la intervención de la prensa, ya que estos últimos en su afán de tener las fotografía, versiones, comentarios, etc.. Mucha gente se autodenomino el asesino de La Dalia Negra, pero todos ellos fueron descartados como tal, este caso no fue resuelto por completo porque jamás se encontró al asesino de La Dalia Negra, jamás se tuvo tan cerca a la mente maestra que deshizo la ilusión de una joven con aspiraciones de estrella de Hollywood, y no dejo ningún rastro en aquel cuerpo cercenado y sin sangre que en algún momento fue la viva figura de la juventud.. También te puede interesar:

Dossier Interactivo da la bienvenida a la sección de Misterios sin Resolver y uno de los crímenes más mediáticos de la década de los 40: La Dalia Negra .. Por su parte, el alias debe a que al principio como no fue identificada, coincidía con el estreno de la película La Dalia Azul y además, la chica solía vestir de negro.. Elizabeth Short tuvo diversos problemas luego de mudarse de casa del padre, la mayoría de las veces fue detenida por su estado de ebriedad.. No obstante, la economía de Beth se vio afectada ya que malgastaba el dinero en ropa y maquillaje para captar la atención de algún productor de cine en Hollywood.. El 15 de enero de 1947 fue encontrado el cuerpo cruelmente mutilado de Short en Leimert Park de Los Ángeles en un terreno abandonado.. Sin embargo, la vestimenta y la coincidencia de una famosa película de la época, la occisa fue bautizada como La Dalia Negra.. Desde el hallazgo de las dos partes de su cuerpo el 15 de enero de 1947 hasta la fecha no se ha dado con la identidad del asesino.

Los dos se trasladaron a Los Ángeles a principios de 1943, pero después de una discusión, ella se fue, consiguiendo un puesto de trabajo en uno de los posteriores intercambios en el campamento Cooke (actualmente Base Vandenberg de la Fuerza Aérea), cerca de Lompoc.. A los seis meses antes de su muerte, residió en el sur de California, principalmente en el área de Los Ángeles.. El cuerpo de Elizabeth Short fue encontrado en el distrito de Leimert Park de Los Ángeles el 15 de enero de 1947.. Aunque el cráneo no estaba fracturado, Short tenía moretones en la parte frontal y derecha de su cuero cabelludo con una pequeña cantidad de sangre en el espacio subaracnoideo en el lado derecho, consistentes a los golpes en la cabeza.. La causa de la muerte fue la pérdida de sangre de las laceraciones del rostro combinado con el shock de una conmoción cerebral.. Al día siguiente llegó un paquete al periódico que contenía el certificado de nacimiento de Short, tarjetas, fotografías, nombres escritos en pedazos de papel y una libreta de direcciones con el nombre Mark Hansen en la tapa.. El 25 de enero, una bolsa y un zapato de Short fueron encontrados en un cubo de basura a corta distancia de Norton Avenue.. Los periódicos de William Randolph Hearst, Los Angeles Herald-Express y Los Angeles Herald-Examiner frivolizaron el caso: el traje negro a medida en el que Short se vio por última vez se transformó en «una falda apretada y una blusa escarpada» y Elizabeth Short se convirtió en «Black Dahlia», una «aventurera que merodeaba Hollywood Boulevard».. Con el tiempo, la cobertura de los medios de comunicación se volvió más extravagante, con demandas en su estilo de vida que la «hizo una víctima de su estilo de vida», cuando de hecho aquellos que la conocían informaron que Short no fumaba, bebía o jugaba.. Después de que sus otras hermanas crecieron y se casaron, la madre de Short se mudó a Oakland para estar cerca de la tumba de su hija.. Según informes de prensa poco después del asesinato, Short recibió el apodo de «Black Dahlia» o «Dalia Negra», en Long Beach en el verano de 1946, como una referencia en ese momento de la película The Blue Dahlia.

Años después, en 1954, los agentes le inyectaron pentotal sódico, conocido popularmente como “droga de la verdad”, pero de nuevo fue absuelto de todo tipo de cargos, muriendo en 1986 rodeado todavía de la desconfianza de muchos.. Al igual que en el clásico caso de Jack el Destripador, la precisión quirúrgica con la que el asesino había seccionado el cuerpo de Beth hizo pensar a las autoridades que se trataba de un médico con años de experiencia.. En 1996, Larry Harnisch, un editor y escritor de Los Angeles Times planteó la posibilidad de que el asesino de Short fuera el cirujano Walter Alonzo Bayley, que vivía cuando sucedieron los hechos cerca del lugar donde fue hallado el cadáver y que murió en enero de 1948 de una enfermedad mental degenerativa.. Al parecer su hija había sido amiga de una de las hermanas de Elizabeth, Virginia Short, sin embargo, nunca se le pudo acusar formalmente; sin duda su imposibilidad de declarar fue una de las razones por las que fue descartado como culpable.. Nadie ha podido hacer justicia y devolver la integridad a una persona, la joven Elizabeth Short, que lejos de hallar en el país de las oportunidades una vía para alcanzar su sueño, encontró la muerte, tan terrible, en las calles de una ciudad de celuloide castigada por el crimen, el alcohol y la falta de expectativas de sus habitantes.

Después de su brutal asesinato, Elizabeth Short , una joven aspirante a actriz de solo 22 años, se convertiría en el cadáver más famoso de Estados Unidos en aquellos primeros días de 1945; una ironía casi tan grotesca como la teatral escena del crimen.. Durante la mañana del 15 de enero de 1945, Betty Bersinger paseaba con su hija de tres años por Leimert Park, en Los Ángeles , cuando distinguió un cuerpo dividido en dos a escasos metros de ella.. Al principio se imaginó que se trataba de un maniquí pero, para su desagradable sorpresa, estaba frente a la escena de uno de los asesinatos más escalofriantes de la época.. Los periodistas se convirtieron en carroñeros alrededor del cadáver, los ciudadanos se volverían devoradores de la falta de ética de la prensa amarillista, y la honorabilidad del Departamento de Policía de los Ángeles se vería comprometida al saberse corrupta con temas médicos que se conectaban con el caso de Elizabeth Short.. Según afirmaban sus amistades, y posteriormente confirmaría uno de los detectives a cargo del caso, Beth gastaba compulsivamente en ropa y maquillaje, todo con la esperanza de ser vista y rescatada de su realidad trabajadora y con el fin de que alguien la apadrinara en el camino del «sueño americano» .. Pero la culpa la tenían esas películas de los años 30 , a las que acudía con la menor de sus hermanas, para llenarase la cabeza de fantasías y añorando ese «mundo fantástico» que parecía envolver a las estrellas ya consolidadas.. La hipótesis del detective se sustentó en la declaración de un taxista el 29 de diciembre de 1946 a las 7.30 h. de la tarde.. Sin embargo, la sucia corrupción en la que se vio envuelto el Departamento de Policía de los Ángeles -a causa de la práctica ilegal de abortos durante la década de los 40- les hizo proteger a unos cuantos cirujanos a cambio de retribuciones económicas entre otros favores.. El desasosiego de su madre y la memoria de la víctima no iban de la mano ni con la fiebre mediática ni el consumo deshumanizado.

La última vez que la vieron con vida salía de un bar tenebroso en el Hotel Cecil de Los Ángeles, la investigación de un detective que acusó a su padre por el hecho: las pruebas y por qué el asesinato sigue impune después de 75 años.. Nació en la ciudad de Boston, Massachusetts, el 29 de julio de 1924, su madre se llamaba Phoebe Mae Sawyer y su padre Cleo Short.. El 9 de enero de 1947, Elizabeth Short fue vista en el bar Hotel Cecil; a las diez de la noche cruzó el lobby y salió a la calle.. Una mañana del 15 de enero de ese mismo año, mientras el invierno se hacía presente, Betty Bersinger caminaba junto a su pequeña hija por Leimert Park, un distrito al sur de Los Ángeles, cuando en un lote baldío de la Avenida Norton, entre las calles Coliseum y West 39th.. Pero no, no era una muñeca de plástico sacada de una vidriera, sino un cuerpo que había sido cortado por la mitad a la perfección, que no tenía una gota de sangre, que estaba dispuesto de una manera inusualmente macabra.. Le habían arrancado el bazo, el corazón y los intestinos; tenía mutilado el pezón izquierdo y la panza cortada por encima de la entrepierna y en la vagina tenía un trozo de sí misma.. La Policía halló una huella de zapato hundida en la tierra, marcas de neumáticos de un auto y una bolsa de cemento con restos de agua ensangrentada.. Las semejanzas con el caso de Elizabeth y el hecho de que ella eligiera siempre vestirse de negro, condujo a la prensa a bautizarla La Dalia Negra.. Al día siguiente, llegó al periódico un paquete que contenía el certificado de nacimiento de la víctima, fotos, tarjetas, recortes de diarios con la muerte de Matthew Gordon y una agenda que llevaba en la tapa escrito un nombre: Mark Hansen.. Steve Hodel, un detective de homicidios de la ciudad de Los Ángeles, estaba ordenando las pertenencias de su padre, George, que había fallecido poco antes.. Buscó las cartas de su padre y las comparó con la letra de las que había enviado el asesino de Elizabeth Short a la prensa.. Steve veía en la puesta en escena del cuerpo una obra surrealista ejecutada por su propio padre: “El cuerpo de Elizabeth era el lienzo de mi padre; su bisturí el pincel”, aseveró.. En el año 2006, el director Brian de Palma, filmó La Dalia Negra, que contó con un presupuesto de 50 millones de dólares y con la participación de las estrellas Scarlett Johansson e Hilary Swank.

Un ama de casa llamada Betty Bersinger salió de su casa situada en Norton Avenue con su hija de tres años hacia una tienda de reparación de calzado.. Tapó los ojos de su pequeña y huyó de aquel lugar de pesadilla El pálido "muñeco" no era tal; se trataba del cuerpo seccionado por la mitad de una joven; las piernas por un lado, extendidas en una grotesca posición obscena y el tronco muy cerca.. Según pudieron comprobar los primeros agentes que llegaron al lugar del crimen, Frank Perkins y Will Fitzgerald, el cadáver había sido desangrado hasta la última gota y eviscerado, después de ser seccionado por la mitad con una precisión quirúrgica a la altura de la cintura.. Debido a la estrecha relación de los agentes de la ley con la prensa, pocas horas después se podujo una filtración, lo que provocó que algunos reporteros de Los Angeles Examiner usaran una treta poco ética, más bien bochornosa, para conseguir información sobre la misteriosa Short: telefonearon al domicilio de su madre, Phoebe Short, residente en Cambridge, Massachusetts, y le dijeron que su hija –el FBI todavía no le había informado sobre el crimen– era la virtual ganadora de un concurso de belleza.. Nacida en el seno de una familia acomodada, en Hyde Park –Massachusetts– el 29 de julio de 1924, su padre, Cleo Short, intentó suicidarse cuando su negocio se fue a la quiebra durante el Crack del 29.. Mientras, el departamento policial de Los Angeles –LAPD– desplegaba el mayor dispositivo de búsqueda de la historia de la ciudad californiana.. Años después, en 1954, los agentes le inyectaron pentotal sódico, conocido popularmente como "droga de la verdad", pero de nuevo fue absuelto de todo tipo de cargos, muriendo en 1986.. Junto a Red Manley, otro de los sospechosos con más posibilidades de ser el asesino a ojos de los detectives respondía al nombre de Jack Anderson Wilson, alias Arnold Wilson, un ex convicto y alcohólico que al parecer mantuvo una relación sentimental con la víctima.. Al igual que en el clásico caso de Jack el Destripador, la precisión quirúrgica con la que el asesino había seccionado el cuerpo de Beth hizo pensar a las autoridades que se trataba de un médico con años de experiencia.. Según declaró el detective Harry Hansen, uno de los investigadores asignados originalmente al caso, ante el Gran Jurado del distrito de Los Angeles, estaba convencido de que el depravado asesino se trataba de un "excelente cirujano".. En 1996, Larry Harnisch, un editor y escritor de Los Angeles Times planteó la posibilidad de que el asesino de Short fuera el cirujano Walter Alonzo Bayley, que vivía cuando sucedieron los hechos cerca del lugar donde fue hallado el cadáver y que murió en enero de 1948 de una enfermedad mental degenerativa.. La lista de sospechosos fue tan larga como infructuosa, y en ella se incluyeron también los nombres de personajes de mayor relevancia que los citados, como el célebre Orson Welles –ver recuadro– o el gangster Bugsy Siegel, creador de Las Vegas e implicado en múltiples asesinatos a lo largo de su vida.. El mayor misterio en torno al asesinato de la "Dalia Negra" tuvo lugar cuando nueve días después del atroz suceso, alguien –presuntamente el asesino–, envió a la redacción de Los Angeles Examiner un paquete impregnado con gasolina, probablemente para evitar que hallaran sus huellas en el envoltorio.. Hoy su caso permanece en la memoria colectiva de los estadounidenses, junto a otros crímenes atroces, aunque sin resolverse Nadie ha podido hacer justicia y devolver la integridad a una persona, la joven Elizabeth Short, que lejos de hallar en el país de las oportunidades una vía para alcanzar su sueño, encontró la muerte, tan terrible, en las calles de una ciudad de celuloide castigada por el crimen, el alcohol y la falta de expectativas de sus habitantes.

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Author: Jamar Nader

Last Updated: 04/19/2022

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